¿Por qué la gente se resiste al cambio?

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En una caricatura de «Snoopy», Carlitos le dice a Lino: «Tal vez puedas darme una respuesta, Lino. ¿Qué harías si sintieras que no le gustas a nadie?» Lino contesta: «Trataría de mirarme objetivamente, y ver qué puedo hacer para mejorar. Esa es mi respuesta, Carlitos». A lo que Carlitos replica: “Odio esa respuesta”.

Hay innumerables razones por las que muchos de nosotros, como Carlitos, nos resistimos al cambio. Veamos, a continuación, algunas de ellas:

El cambio no comienza solo.

Cuando las personas no tienen la paternidad de una idea, por lo general se resisten a ella, aun cuando sea para el beneficio propio. No les gusta la idea de ser manipulados, ni sentirse peones del sistema.

La rutina se altera.

Los hábitos nos permiten hacer las cosas sin pensar mucho, por eso es que la mayoría los tenemos. Los hábitos no son instintos. Son reacciones adquiridas. No suceden espontáneamente; los creamos. Primero, formarnos hábitos, pero luego los hábitos nos forman. El cambio amenaza nuestros patrones de hábito y nos obliga a pensar, a re-evaluar, y a veces a olvidar el comportamiento pasado.

El cambio produce temor a lo desconocido.

El cambio significa viajar por aguas desconocidas, y esto nos produce inseguridad. Por eso muchas personas se sienten más cómodas con los viejos problemas que con las nuevas soluciones.

El cambio produce temor al fracaso

Elbert Hubbard dijo que la equivocación más grande que una persona puede cometer es tener temor de cometer una equivocación.

Es trágico que el éxito se «le suba a uno a la cabeza», pero es aún más trágico que el fracaso se le suba a uno a la cabeza. Cuando esto sucede, convengo con Larry Anderson, lanzador de los Padres de San Diego, que dijo: “Si al comienzo usted no triunfa, el fracaso será suyo». Para muchas personas el temor a que el fracaso sea suyo, les mantiene tenazmente aferrados a lo que les haga sentirse cómodos, resistiéndose siempre al cambio”.

Las recompensas del cambio no se equiparan al esfuerzo que requiere.

La gente no cambiará sino hasta darse cuenta de que las ventajas de cambiar superan a las desventajas de continuar con las cosas como están.

La gente está demasiado satisfecha con las cosas como están.

 La siguiente historia revela como muchas organizaciones y personas prefieren morir antes que cambiar.

En la década de los 40, el reloj suizo era el reloj más prestigioso y de mayor calidad en el mundo. Por consiguiente, el 80% de los relojes vendidos en el mundo eran fabricados en Suiza. Al final de la década de los 50, fue presentado el reloj digital a los líderes de las compañías relojeras suizas. Estos rechazaron la nueva idea porque sabían que tenían el mejor reloj y los mejores fabricantes de relojes. Entonces, el hombre que había desarrollado el reloj digital vendió la idea a Seiko.

En 1940, los fabricantes de relojes empleaban a ochenta mil personas. En la actualidad emplean a dieciocho mil. Ahora e1 80% son digitales. Esto demuestra lo que sucede con muchas organizaciones y personas: prefieren morir antes que cambiar.

NO habrá ningún cambio si la gente está empeñada en pensar de manera negativa.

Sin pensar en su condición actual, el que piensa negativamente ve la desilusión en el futuro. El epitafio de una persona negativa debería rezar: «Esperaba esto». Esta manera de pensar se describe mejor por lo que decía un rótulo que leí hace varios años en unas oficinas:

No mire, podría ver.

No oiga, podría escuchar.

No piense, podría aprender.

No haga una decisión, podría equivocarse.

No camine, podría tropezar.

No corra, podría caerse.

No viva, podría morir.

Me gustaría añadir un pensamiento más a esta lista deprimente: No cambie, podría crecer.

Para darle más leña al fuego, analicemos la siguiente anécdota: Era un hombre muy cuidadoso que nunca reía ni jugaba. Nunca se arriesgaba, nunca lo intentaba, nunca cantaba ni oraba. Y cuando un día murió el seguro le fue negado. Porque si nunca en realidad vivió, dijeron: nunca en realidad murió.

Sydney Howard dijo que, la mitad de saber lo que usted quiere es saber a lo que usted debe renunciar para obtenerlo.

Fuente: Extractos tomados del libro “Desarrolle el Líder que está en usted”. Autor: John C. Maxwell

Adaptado por  SH. Juan Carlos Caramés Paz.


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